lunes, 10 de abril de 2017

BAR DE TAPAS Y RESTAURANTE SAL GORDA


Un local con mucho encanto situado en pleno centro de Sevilla, rodeado por un ambiente inmejorable que invita a repetir mil y una veces.....
Ofrece gran variedad de tapas y platos basados en cocina meditewrrenea, europea y fusión con menus vegetarianos y para celiacos.
Destacar este gastro bar por varios motivos: su situacion en el alfalfa, su decoración y como en un pequeño local con tres plantas, baja primera y azotea consiguen un espacio estupendo y acogedor donde disfrutar de una amplia gama de tapas con materia prima de calidad. Una carta completa, combinaciones acertadas, cantidad perfecta, nuevos sabores y bien unificados.







La propuesta gastronómica de Sal Gorda es divertida e interesante. Tiene una gran oferta de cervezas artesanales que sorprenderá y una más que variada y curiosa carta de vinos. Las propuestas de fuera de carta muy interesante.
Dispone como no podía ser de otro modo de una amplia gama de vinos.

Y no puedeo dejar de resaltar el trato de su personal, en todo momento dispuestos a aconsejar platos y tapas, muy atentos y serviciales, da gusto sentarse y ser tratado de una forma tan fabulosa.
Los precios totalmente asequibles a cualquier bolsillo algo no muy habitual cuando hablamos de gastrobares situados tan céntricamente.


lunes, 3 de abril de 2017

¿QUE HACER ANTE UNA CARTA DE VINOS?



En esta entrada vamos a tratar de qué hacer ante la carta de vinos. No hablaremos de las características que debe tener ni de cómo ha de ser confeccionada por parte del restaurador.
 Aquí nos pondremos en la piel del cliente que va al restaurante y que tiene que elegir el vino para los comensales. Os ofrecemos unas sencillas indicaciones para salir de una situación que es embarazosa para muchas personas. Siempre nos ha llamado la atención cómo muchas veces se piden disculpas de antemano e incluso se titubea cuando se afronta este trance en apariencia banal. Esto suele ocurrir con los consumidores menos entendidos, pero también encuentran dificultades los aficionados con mayor grado de conocimiento, a veces se piensa demasiado en los gustos particulares y no se tiene suficientemente en cuenta al resto de los comensales y se fracasa, otras veces se pide un vino demasiado caro lo que provoca los reproches de los demás y, en otras ocasiones, se sacrifica el enseñar algo nuevo a los menos entendidos para no afrontar las críticas.

Vayamos con los consejos:

  • Opinamos que en una comida en un restaurante el vino no es el protagonista. Deben ser los platos los que manden. Si se trata de la cocina de un chef de reconocido prestigio el vino debiera tener un papel secundario, debe acompañar los alimentos y no ser el protagonista. Si queremos disfrutar de un vino en lugar de ir a comer podemos hacer una cata con otros aficionados o tomarlo en casa.
  • No pedir vinos de precio elevado. Hay que recordar que en una carta de vinos el precio de venta en una tienda suele duplicarse cuando no triplicarse o cuadruplicarse. En una época de crisis como la que estamos pasando hay que tener presente nuestra propia economía y no tirar el dinero. Además en un restaurante estamos para compartir la comida con nuestros acompañantes y no para sacrificar todo al vino.
  • Cuando hay varios comensales lo más frecuente es que no se pida el mismo menú para todos. Es difícil que un tipo de vino resulte adecuado para todo. Cuando esto ocurra pidamos al menos un blanco y un tinto. Los blancos suelen ser más adecuados para los entrantes y primeros platos. Para los segundos platos son apropiados los blancos y los tintos en función de si se pide pescado o carne. El elegir un blanco y un tinto a la vez permite respetar la manera de consumir de cada persona aunque ésta no sea ortodoxa, de modo que quien quiera pasar del blanco al tinto podrá hacerlo y, asimismo, respetaremos al que prefiera consumir blanco o tinto durante toda la comida.
  • Pedir vinos de la región en la que nos encontremos. Suelen estar mejor de precio y, en cierto modo, son los que mejor maridan con la cocina regional que se trate. Al margen de la calidad creemos que es mejor maridar un marisco gallego con un buen Rías Baixas que con un blanco de Borgoña.

  • Pedir vinos servidos por copa. No encontramos explicación posible a la tan escasa presencia de los vinos servidos por copas en las cartas de los restaurantes de nuestro país. Esto permitiría abordar los vinos de muy alto precio, lo que significaría que se consumirían y dejarían de tener el mero papel de “adorno” en la carta de vinos ya que difícilmente habrá alguien que los vaya a beber. Desde la aparición del abridor Coravin ya no hay disculpa para servir los vinos por copa. Esperemos que los restauradores se animen de una vez.
  • Tener cuidado con el “Vino de la Casa”. Es una pena pero casi siempre es un vino muy mediocre. Debiera ser un vino bueno a un precio más reducido porque se ha comprado una gran cantidad de botellas a un precio más ventajoso pero no suele ser así.
  • En lugar de pedir dos botellas de un mismo vino pedir un magnum si la carta de vinos lo permite. Debe seguirse esta recomendación a partir de cuatro personas. El vino tinto envejece mejor en recipientes con un volumen de 1,5 litros que en el usual de o,75 l.
  • Consultar al sumiller -en el caso de que el restaurante disponga de este profesional-. En la actualidad tienen un alto nivel y saben aconsejar a los clientes. Recordar que el buen sumiller aconseja, no impone ni recomienda vinos de precio elevado.
  • Adaptar nuestra elección al gusto de los comensales. Suele ser lo mejor, no conviene elegir un Rioja ante personas acostumbradas a tomar vinos de la Ribera del Duero o viceversa. Sólo si conocemos de antemano que disfrutarán con la elección de algo nuevo podríamos arriesgarnos a pedir algo diferente.


jueves, 9 de marzo de 2017

LA COSA VA DE QUESOS....




España es un país de grandes quesos. No de muchos grandes quesos pero sí, repito, de grandes quesos. Grandes y universales. El manchego de verdad (oiga, que también en Francia hay camemberts "véritables" para no confundir con los de garrafón, tan dignos en lo suyo como imposibles de comparar con los auténticos), las tortas extremeñas, algún que otro cabrales y, abriendo un poco la mano –la mía, claro– unos pocos quesos de cabra canarios y puede que de Mahón.

Hay, por supuestísimo, una buena cantidad de muy buenos quesos actuales pero que, al menos para mí, aún no han alcanzado la mayoría de edad.


Y no podría dejar de señalar a los quesos gallegos… pero aquellos que ¡ay! sólo se pueden comer en Galicia porque lo que llega al resto del país es una versión más bien 'aggiornada', por no decir despersonalizada, de aquellos.

Sin embargo, y sin alcanzar el nivel de los ya señalados, hay en España un tipo de queso único, nacido y criado dentro de sus fronteras y que representa un concepto absolutamente particular y excepcional dentro del universo quesero mundial.

Y me estoy refiriendo, claro está, al queso fresco.

Comenzando por el final –un giro gramatical al que es muy afecto el maestro Sabina– podemos señalar que es hasta tal punto un concepto excepcional que, en los últimos años se ha podido diseñar un queso fresco… de larga vida.

Para entendernos mejor, la tecnología –española al cien por cien– ha permitido desarrollar un producto que legalmente es queso, que parece y sabe a queso y que, sin embargo, puede llegar a tener la misma vida útil que una leche UHT. Necesario es también aclarar que, si bien el producto es real, no ha sido lanzado comercialmente porque hay una capacidad sobredimensionada del producto anterior y actual, llamado 'ultrapasteurizado', también con muy buena vida útil aunque menor y porque es realmente complicado comunicar –y entender– un concepto de larga vida para un producto percibido como fresco.

Pero bueno, larga vida (nunca mejor dicho) a esta innovación tecnológica que, en su primera versión, revolucionó el mercado quesero hace ya 20 años y que permitió un incremento muy importante en el consumo per cápita nacional.
Que buena falta hace.

Al queso fresco que yo me quiero referir es al "de Burgos" de toda la vida, al del "cuarto y mitad", al que todos/as hemos consumido desde nuestra niñez, aunque ahora menos en función de los productos innovadores que he señalado.
Su origen más reconocido, que no conocido, está en Burgos, en las épocas de la mesta castellana, hace más de seis siglos, lo que explica que en principio fuera de leche de oveja.


Los pastores de cabra que subían del sur a pastar sus rebaños caprinos fueron quienes lo llevaron a su tierra y la lógica producción mayor de leche de vaca a través de los años hizo el resto.

Hoy en día, dentro del mismo concepto de "queso fresco" podemos encontrar variedad de leches –solas o mezcladas– texturas, sabores y formatos, acorde a la zona, la gente, el clima y las tradiciones.

Nada que ver entre un fresco de Galicia, de vaca, con uno de oveja de los pocos que quedan en Castilla o de uno de cabra de Andalucía o Canarias. O de vaca y cabra, que cada vez los hay más. Y nada que ver, hablando de los de cabra, entre la textura de un andaluz o murciano con uno canario.


Parafraseando un viejo pero siempre actual y universal mensaje publicitario: todos iguales, todos diferentes.

Y, llegados a este punto muchos se preguntarán (o no, que diría el presidente Rajoy) que qué tiene de especial este tipo de queso.

Necesaria pasteurización

Pues bien, es el único queso de leche (para diferenciarlo de los de suero) que no sufre un proceso fermentativo, o sea que su acidez (los prosaicos decimos pH) es similar a la de la leche y, por tanto, su vida útil "per se" es muy corta.

Para mí, que me precio de ser en lo que a quesos de leche cruda se refiere, uno de los últimos de Filipinas, es necesario hacer una especie de "digo Diego" para justificar y defender que deba ser NECESARIAMENTE fabricado con leche pasteurizada.

Tan cierto es que es posible hacerlo con leche cruda –servidor lo ha hecho hedonísticamente en muchas ocasiones para autoconsumo propio y de familiares y amiguetes– como que es impensable no pasteurizar la leche si se quiere comercializarlo y, además, ganar dinero en el negocio.

¿Pasteurizar la leche por problemas sanitarios? En absoluto, la leche europea está oficialmente libre de bacterias patógenas para ser considerada como tal. Es, simple, lisa y llanamente, por un problema de calidad y conservación.

La leche cruda de excelente calidad cuenta con bacterias sumamente necesarias para elaborar un queso de leche cruda… pero que esté sometido a un proceso de fermentación acidoláctica y de eliminación de suero, que contribuyen a la maduración y conservación del mismo.

En este caso no es lo que corresponde por cuanto el pH del queso es el mismo de la leche de partida, al ser el único tipo de queso que no lleva fermentos lácticos incorporados. Por lo tanto, las bacterias presentes en una leche cruda comenzarán a actuar más pronto que tarde, ya que la conservación en frío retarda pero no elimina su actividad.

Y esto hace que en un plazo breve de tiempo, pocos poquísimos días, el queso acidifique, suelte suero, se formen levaduras en su corteza y su sabor se vea cada vez más deteriorado, volviéndose normalmente amargo.

El mismo efecto en el queso de leche pasteurizada aparece después de varios días e incluso una semana, dadas las características no asépticas de las neveras familiares. Ésa es la explicación básica del cuarto y mitad.

Pero dejemos las prosaicas explicaciones técnicas y tecnológicas y centrémonos en los quesos frescos tradicionales que están en el mercado, sea al corte o, cada vez más, en pulcrísimas tarrinas de plástico termoselladas.

La variedad existente a lo ancho y largo del país se completa y complementa con la aún mayor variedad de momentos de consumo. Consúmase el de cabra frito como en Murcia, una tapa de escándalo, o como picoteo con aceitunas y tostada el de vaca o vaca/cabra, como postre con membrillo y frutos secos el de oveja (no menos sabroso que con el Idiazábal), en ensaladas, bocatas, tartas, flanes y suma y sigue.


miércoles, 15 de febrero de 2017

TORO TAPAS


Su origen nace en La Bodega de Osborne y su historia comienza a escribirse el pasado agosto cuando abre sus puertas, de la mano de Carlos Saura y Juan Pedro Osborne, pero indiscutiblemente esta unida a esta tierra y su bodega.

Toro Tapas, nace y se crea en La Bodega de Osborne, dando la oportunidad a todos los portuenses y visitantes que vienen a nuestra ciudad de disfrutar de momentos distendidos en un sitio de encuentro, gastronomía y ambiente.  Un lugar donde tras entrar ya estas impregnado de la historia de la ciudad, que se ha visto unida a su origen bodeguero.

Siendo Toro Tapas, el Toro de Osborne se encuentra presente en el ambiente. Vemos como el concepto de tradición se presenta de una forma renovada y actual, así la imagen del Toro que lleva  presente en nuestra retina desde siempre, aquí lo descubrimos de una forma actual, en imágenes de hoy.

Hablamos de cocina gaditana, pero hay platos tradicionales y tan cercanos que no pueden faltar en su carta, así probamos su Salmorejo  con Virutas de Cinco Jotas y el Flamenquín de Presa Ibérica, langostinos y queso Payoyo con aguacate. Una cocina que también recoge recetas populares de Andalucía.

flamenquin de presa iberica

Y hablamos de tradición actualizada, así descubrimos " Como las Tortillas de camarones pero de Ortiguilla", crujientes, en un fondo conocido con un sabor nuevo.
tortillas de camarones pero de ortiguillas

Croquetas de Rabo de Toro al Oloroso 10RF, se alternan con Tataki de Atún rojo de Almadraba con cobertura de pistacho, dando muestra de la amplia cultura gastronómica y la riqueza de productos de nuestra tierra.
tataki de atun rojo

En su carta encontramos un apartado de " Cuchareo ", entre los que tenemos estas Papas con Choco, un plato que nos traslada a la infancia, a lo de siempre y que apetece tomar. Menudo, fiedos con gambas  o una Berza de Tagarninas, van rellenando este apartado de su carta.
croquetas de rabo de toro

Para los más carnivoros, Hamburguesas de Retinto y Solomillo de ternera con crema de Castañas, son algunas de las propuestas. No podemos olvidarnos de los Jamones de Sánchez Romero Carvajal que forman parte de algunos platos, como unos huevos fritos que vemos pasar.
pulpo a la brasa

jueves, 9 de febrero de 2017

RESTAURANTE CASA ALTA




Javier Padura y Lucas Bernal son dos jóvenes cocineros que han aprendido en los mejores restaurantes dentro y fuera de España pasando por “El Bulli”, “Martin Berasategui”, “Mugaritz”, “Hacienda Benazuza”, “El Faro de Cádiz”,…
Tras varios años de experiencia y de dura formación reencuentran sus caminos y deciden sumergirse en el asesoramiento gastronómico creando así lo que hoy es ya una empresa con éxito, Gestkitchen Cooking Consulting.
Sashimi de buey con ensalada de rúcula y vinagreta de sésamo y jengibre
Posteriormente, y observando la necesidad de un escaparate para comercializar su empresa deciden abrir como proyecto propio Casa Alta, un restaurante que después de 5 duros años ha conseguido afianzar sus cimientos y hacerse un hueco en la restauración sevillana.
Con una presentacion como la nombrada anteriormente poco mas se puede decir de dos personas que trabajan duro dia a dia por saatisfacer a sus clientes y asegurarse de que aquel que visita su local desae repetir la experiencia.....

Boquerones en vinagre con guacamole huevo duro y verde de cebolleta
Un local que sin lugar a dudas os dejara maravillado en la localidad sevillana de Tomares, rodeada por un marco incomparable de naturaleza y tranquilidad para disfrutar de momentos para recrearse con sus platos y distintos tipos de eventos que allí se realizan.

Flamenquín japonés con mayonesa de wasabi
De entre sus maravillas culinarias se me ocurre destacar algunos platos como los que reflejo en las fotos, aunque de paso sea dicho recientemente han elaborado una carta nueva, llena de sorpresas y autenticas maravillas tanto de sabor como de presentacion.






Tartar de salmón con aguacate y emulsión de mostaza y miel



No puedo olvidar mencionar su carta de vinos......que, como no podia ser de otra forma es extensa y con una amplia gama de vinos en todas sus modalidades....





Creppe de plátano con crema de cacao, helado de lima y avellanas caramelizadas